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ÉxodoEditar

El Éxodo, es el canto final del Coro mientras se finaliza la tragedia. En Edipo Rey, durante el Éxodo nos relatan la historia final de la muerte de Yocasta y las acciones anagnóricas de Edipo. En esta obra, el éxodo concluye con la despedida del Corifeo , quien se despide diciendo una frase con un fin de enseñanza.

Desarrollo temporal de la acciónEditar

Representativo:Editar

El tiempo de representación del Éxodo, es el tiempo en el cual se realiza la obra en escena; el mismo que se determinó tomando en cuenta los diálogos, el número de páginas y las acotaciones. Es por esto que se estimó un promedio de 3 minutos por página, de tal manera que el Éxodo posee 7 páginas, estimando un total de 21 minutos de representación.

Sin embargo, al momento de estar en escena, hay ciertos diálogos que son más cortos que otros, además de que la mayor parte del mismo no es más que un relato puesto que es imposible poner en escena ciertas acciones coma la muerte de Yocasta ni cuando Edipo decide quitarse los ojos, debido a que son acciones muy crueles que pueden herir la susceptibilidad del espectador, a su vez siendo esta una obra de teatro, los actores no pueden morir ni atentar contra su vida con tal magnitud

Conflicto:Editar

Tiempo2

Composición interna de la acciónEditar

Curva de intensidad dramáticaEditar

Curva2Editar

  • Punto de ataque

La curva de intensidad dramática del Éxodo comienza con el punto de ataque el cual no es más que la introducción del Paje al Corifeo de lo que ha sido testigo, siendo ésta la introducción al clímax más grande del Éxodo. Una de las citas que podemos mencionar es aquella dicha por el Paje: “¡Oh gloriosos magnates de esta tierra! ¡Qué nuevas van a herir vuestros oídos! ¡Qué cuadro vais a ver! ¡qué horrendo luto los pechos va a abrumar, que aun leales, por la casa de Lábdaco se duelen!...” (Edipo Rey, pág. 117).

Dicha cita nos da una introducción de lo que acabó de suceder dentro del palacio de lo cual él fue testigo, en esta cita textual, podemos identificar que se trata de una muerte puesto que se refiere a un horrendo luto, lo que nos ayuda a deducir que fue una muerte realmente trágica.

  • Zona de crisis

Continuando con el relato del Paje, llegamos al clímax más importante del Éxodo, el mismo que puede ser identificado como anticlímax dentro de la obra Edipo Rey en general. Es éste el momento con más tensión en todo el Éxodo, el cual nos relata el Paje en un solo diálogo; el mismo que nos describe toda la historia de la muerte de Yocasta, de cómo afligida después de haber descubierto la verdad termina meciéndose en una soga retorcida; razón por la cual Edipo con un par de alfileres decide quitarse la vista. Para que podamos entender con mayor claridad los pensamientos de Edipo, podemos analizar la siguiente cita del relato del Paje: “¡No más ver, ojos míos, las maldades, ni las que yo sufrí, ni las que hice; ahora miraréis en las tinieblas a los que no debisteis mirar nunca, y no veréis jamás a los que tanto ansiasteis conocer…!” (Edipo Rey, pág. 119)

Podemos decir que esta es la parte anagnórica de la obra, puesto que Edipo decide recibir la purificación mediante el castigo de igual forma que Yocasta lo hizo. Sin embargo, debemos recordar que esta parte del Éxodo tiene una relación significativa con el Episodio Tercero de la obra, puesto que en este episodio Yocasta le pide al Dios Apolo que les otorgue un desenlace que los libre de impuras maldiciones.


Siguiendo con la curva dramática, tenemos el anticlímax, el cual es el diálogo del Coro con Edipo ya una vez ciego, en el cual describe sus desventuras y las razones por la cual decidió arrancarse los ojos, pues como nos dice en uno de sus diálogos: “…¡Pero mi mano el golpe supo en mí descargar! Si a doquiera que mire visiones funerales me han de acosar sin tregua, ¿de qué sirve mirar?” (Edipo Rey, pág. 121).

Lo que podemos apreciar por medio de las palabras de Edipo, en las cuales nos da a entender que el castigo que se está dando es quitarse los ojos para de esta forma no poder mirar todas las desgracias de las que él ha sido culpable.


Sin embargo, después de estos lamentos, tenemos un clímax con menor importancia que el anterior pero de todos modos destaca dentro del Éxodo, puesto que nos introduce a un momento de tensión. Dicho clímax se refiere al diálogo entre Edipo y Creonte, donde Edipo le ruega a Creonte poder escuchar por última vez a sus hijas Antígona e Ismene en medio de su sufrimiento, a su vez le ruega que le exilie de Tebas para así poder acabar con la peste; este clímax lo podemos reconocer en medio del sufrimiento de Edipo en el siguiente guión:

“Pero mis pobres dos hijas desgraciadas, que a la mesa jamás se hallaron sola sin su padre, ni le vieron probar de plato alguno sin que les diera su bocado, ¡Ay! Cuida, cuídame de ellas, si… Más sobre todo, déjame que las toque con mis manos, y que con ellas mis desgracias llore…” (Edipo Rey, Pág. 126).


De igual forma, todo clímax posee su anticlímax, en este caso podemos identificar como anticlímax el momento en el cual Edipo ve a sus hijas y se lamenta una vez más de su desventura, al mismo tiempo que agradece a Creonte el hecho de poder tener a sus hijas con él. Estos momentos los podemos reconocer por medio de las siguientes palabras de Edipo:

“!Bendito seas tú! Y en recompensa de este tu proceder, que un dios te guarde mejor que el que yo tuve… ¡Ay! ¡Hijas mías! ¿Dónde estáis?, que os esperan estas manos, fraternas manos, que en vacías órbitas los ojos han trocado, antes tan vivos, de vuestro padre, -¡ay hijas! Padre vuestro, que nada vio ni supo, cuando os tuvo del mismo seno en que su ser brotara… ¡Ay! Por vosotras lloro- que miraros no puedo ya…-” (Edipo Rey, Pág. 127)

  • Desenlace

Después de que Creonte permitió a Edipo estar con sus hijas, éste le suplicó a Creonte que lo exilie de Tebas, sin embargo la condición de Creonte fue que deje a sus hijas en el Palacio. Como desenlace del Éxodo, tenemos el mensaje de Corifeo, quien es el encargado del coro, el mismo que demuestra la sabiduría el cual nos da una frase de enseñanza:

“Moradores de mi patria, ved a Edipo, ved al hombre que leía en las enigmas, y que en Tebas fue señor, de quien todos envidiaban la fortuna y el renombre: le ha vencido el oleaje de huracán devastado… De tal suerte que a ninguno de los hombres que del Hado todavía el golpe espera como víctima mortal, no le deis, no, por dichoso, antes que haya traspasado, sin caer en desventura, de su término el umbral…”(Edipo Rey, Pág.130)

En esta enseñanza Corifeo nos dice como Edipo pasó de ser un hombre afortunado a uno desdichado. Es por esto que en este episodio podemos mencionar el mensaje final de la obra el cual es que como hombres no debemos desafiar el destino, debido a que este ya está escrito y no puede ser cambiado; así como Edipo que al tratar de huir de su destino, matar a su padre y contraer nupcias con su madre, en lugar de alejarse, se acercó cada vez más a este sin darse cuenta; de tal forma que desde la llegada de Edipo a Tebas, esta ciudad vivió la mayor peste de todas, convirtiéndose Edipo, Rey de Tebas, su propio enemigo.

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